MAPAS DE HUAUCHINANGO . DALE A MAS INFORMACIÓN.
Geografía Secundaria
martes, 15 de octubre de 2013
jueves, 15 de noviembre de 2012
miércoles, 13 de octubre de 2010
Hidrosfera
La Hidrosfera. 
Así se denomina la parte del planeta ocupada por agua líquida (océanos, mares, lagos, ríos, faldas subterráneas…) y sólida (casquetes polares, glaciares y banquisas) un elemento que se extiende desde casi 8 km de altura (en la cima de las montañas más altas) hasta casi 11 km de profundidad (las fosas oceánicas). El agua de la hidrosfera está en continuo movimiento: corrientes, olas y mareas agitan mares, lagos y ríos, los glaciares se deslizan por las montañas, los iceberg flotan a la deriva empujados por el viento y las corrientes, y miles de riachuelos atraviesan las rocas, horadan grutas y disuelven sales en su camino hacia el mar.
Así, la hidrosfera modela la litosfera, la erosiona, transporta los detritos y los acumula hasta formar nuevas estructuras geológicas.
Dado que el agua tiene un elevado calor específico, la hidrosfera constituye un enorme depósito de calor e influye de forma determinante en los climas y los vientos de las tierras emergidas.
Dado que el agua tiene un elevado calor específico, la hidrosfera constituye un enorme depósito de calor e influye de forma determinante en los climas y los vientos de las tierras emergidas.
MARES Y OCÉANOS
Los mares son grandes masas de agua salada delimitadas por archipiélagos, grandes islas o penínsulas, o berrados por tierras relativamente cercanas entre sí. También hay grandes lagos de agua dulce que son muy extensos, profundos e importantes desde el punto de vista ambiental. Los océanos, mucho mayores, dividen los continentes y normalmente alcanzan una profundidad superior a la de los mares, cubren las plataformas continentales, en otras palabras, las zonas de fondos comprendidos entre el continente y la dorsal continental, un abismo sumergido con los pies en las grandes llanuras abisales.
Aunque mares y océanos estén unidos, pueden variar en cuanto a salinidad, densidad y temperatura. Ya sea por la fuerte evaporación o porque las sales se disuelven más fácilmente en agua caliente, las aguas tropicales son más saladas que las de los mares fríos o de las zonas cercanas a la desembocadura de grandes ríos. La salinidad más elevada es la del mar Rojo, con más del 40%, y la más baja, la del Báltico, con un 5%.
Mares y océanos se subdividen en función de la profundidad en zonas con características bastante homogéneas:
La zona enfótica (del griego eu, «bien», y fotós, «luz») comprende la primera capa, poco profunda, donde llega la luz solar; aquí viven muchas plantas y la oxigenación es máxima. Según la profundidad, se divide en zona hemipelágica (0-50 m de profundidad) y en zona mesopelágica (50-200 m), donde sólo llegan los rayos ultravioletas y la vegetación se reduce a las algas de color marrón rojizo.
La zona afótica («sin luz») comprende el resto del agua. Aquí la oscuridad es total. Según la profundidad, se subdivide en zona infrapelágica (200600 m de profundidad), rica en nutrientes por la cercanía de las costas y de la zona eufótica y poblada con mucha fauna íctica, y la zona batipelágica (2.500-11.000 m), casi desierta.
La presión del agua es proporcional a la profundidad y aumenta a razón de 10.000 hPa cada 10 m. A 200 m bajo el nivel del mar, cada centímetro cuadrado de superficie soporta un peso de 20,46 kg.
La temperatura decrece de forma irregular, con notables diferencias en función de la latitud: en el ecuador, la temperatura media superficial es de 30 °C, y baja a 15 °C a -250 m, a 8 °C a -500 m, a 5 °C a -1.000 m, y se estabiliza alrededor de los 5-0 °C a 4.000 m de profundidad. En el ecuador, la temperatura de la superficie polar, se registra a 4.000 m de profundidad.
Mares y océanos se subdividen en función de la profundidad en zonas con características bastante homogéneas:
La zona enfótica (del griego eu, «bien», y fotós, «luz») comprende la primera capa, poco profunda, donde llega la luz solar; aquí viven muchas plantas y la oxigenación es máxima. Según la profundidad, se divide en zona hemipelágica (0-50 m de profundidad) y en zona mesopelágica (50-200 m), donde sólo llegan los rayos ultravioletas y la vegetación se reduce a las algas de color marrón rojizo.
La zona afótica («sin luz») comprende el resto del agua. Aquí la oscuridad es total. Según la profundidad, se subdivide en zona infrapelágica (200600 m de profundidad), rica en nutrientes por la cercanía de las costas y de la zona eufótica y poblada con mucha fauna íctica, y la zona batipelágica (2.500-11.000 m), casi desierta.
La presión del agua es proporcional a la profundidad y aumenta a razón de 10.000 hPa cada 10 m. A 200 m bajo el nivel del mar, cada centímetro cuadrado de superficie soporta un peso de 20,46 kg.
La temperatura decrece de forma irregular, con notables diferencias en función de la latitud: en el ecuador, la temperatura media superficial es de 30 °C, y baja a 15 °C a -250 m, a 8 °C a -500 m, a 5 °C a -1.000 m, y se estabiliza alrededor de los 5-0 °C a 4.000 m de profundidad. En el ecuador, la temperatura de la superficie polar, se registra a 4.000 m de profundidad.
Las mareas.
Supongamos que la Luna no girase alrededor de la Tierra, sino que la acompañase simplemente en su movimiento a través de los espacios. En este caso, la Luna saldría y se pondría diariamente, mas siempre a las mismas horas. Y de este modo, habría mareas diarias en todos los puntos del mundo, lo mismo que actualmente, siempre a la misma hora. La diferencia entre esto y lo que ocurre realmente es que la Luna se mueve alrededor de la Tierra, mientras ésta gira sobre su propio eje. Esto hace que la Luna salga y se oculte en cada lugar de la Tierra aproximadamente media hora más tarde cada día, y está comprobado que las mareas experimentan un retraso semejante.

La Luna, como el agua del mar, es una sustancia material, y es sabido que la materia atrae y, a su vez, es atraída por la materia. Este fenómeno ha recibido el nombre de gravitación universal. Entre la Tierra y la Luna existe naturalmente esta misma atracción mutua; pero como la mayor parte de la Tierra está cubierta de agua, y los líquidos no son rígidos, claro está que los efectos de esta atracción se harán especialmente sensibles sobre los distintos mares. Las aguas situadas enfrente de la Luna son atraídas por ella, y como la Tierra gira constantemente sobre su eje, se comprende que una ola tremenda debe desplazarse noche y día a través de los diversos océanos, siguiendo los movimientos de nuestro satélite. Si en la Luna hubiese mares, también habría en ella mareas debidas a la atracción de la Tierra; y como ésta es mucho mayor que aquélla, las mareas en la Luna serían enormes. Pero en la Luna no hay mareas, si bien es probable que existan los lechos de ciertos océanos, secos hace mucho tiempo. La acción de la Luna se reduce simplemente a atraer hacia sí las aguas existentes sobre la superficie de la Tierra, a medida que ésta gira y le presenta sucesivamente sus distintas superficies líquidas.
Lagos y ríos
Los lagos constituyen importantes reservas de agua dulce. En función de su origen se dividen en lagos volcánicos, con forma circular; glaciares, irregulares y alargados; tectónicos, irregulares, producidos por los movimientos de la corteza terrestre (por ejemplo, el mar Muerto); costeros, formados también por agua salobre; cársticos; pelágicos, si son los restos de antiguos mares o golfos (como el mar Caspio); de aluvión, de barrera natural o artificial.
Los ríos pueden alimentarse de las precipitaciones atmosféricas (torrentes) o de los glaciares, caracterizados por un flujo constante de agua.
La cantidad de agua que circula por segundo a través de una sección de un curso de agua se llama caudal, y se mide en metros cúbicos por segundo (m3/s): es máximo durante el deshielo y mínimo en los periodos secos. Los afluentes que forman parte de la misma cuenca hidrográfica contribuyen al caudal.
Los ríos pueden alimentarse de las precipitaciones atmosféricas (torrentes) o de los glaciares, caracterizados por un flujo constante de agua.
La cantidad de agua que circula por segundo a través de una sección de un curso de agua se llama caudal, y se mide en metros cúbicos por segundo (m3/s): es máximo durante el deshielo y mínimo en los periodos secos. Los afluentes que forman parte de la misma cuenca hidrográfica contribuyen al caudal.
Vulcanismo. 
Un volcán constituye el único intermedio que pone en comunicación directa la superficie terrestre con los niveles profundos de la corteza terrestre. La palabra volcán fue derivada del nombre del dios mitológico Vulcano.
Es el único medio para observar y estudiar los materiales líticos de origen magmático, que son el 80 % de la corteza sólida. En la profundidad del manto terrestre, el magma bajo presión asciende, creando cámaras magmáticas dentro o por debajo de la corteza. Las grietas en las rocas de la corteza proporcionan una salida para la intensa presión, y tiene lugar la erupción. Vapor de agua, humo, gases, cenizas, rocas y lava son lanzados a la atmósfera.
Es el único medio para observar y estudiar los materiales líticos de origen magmático, que son el 80 % de la corteza sólida. En la profundidad del manto terrestre, el magma bajo presión asciende, creando cámaras magmáticas dentro o por debajo de la corteza. Las grietas en las rocas de la corteza proporcionan una salida para la intensa presión, y tiene lugar la erupción. Vapor de agua, humo, gases, cenizas, rocas y lava son lanzados a la atmósfera.
Un volcán, en esencia, es un aparato geológico, comunicante temporal o permanentemente entre el manto y la superficie terrestre. Un volcán es también una estructura geológica, por la cual emerge magma (roca fundida) y gases del interior de un planeta. El ascenso ocurre generalmente en episodios de actividad violenta denominados erupciones. Al acumularse el material arrastrado del interior se forma una estructura cónica en superficie que puede alcanzar alturas de unas centenas de metros hasta varios kilómetros. Al conducto que comunica el reservorio de magma o cámara magmática en profundidad con la superficie se le denomina chimenea. Esta termina en la cima del edificio volcánico, el cual está rematado por una depresión o cráter.
Algunos volcanes después de sufrir erupciones grandes, se colapsan formando enormes depresiones en sus cimas que superan el km de diámetro. Estas estructuras reciben el nombre de calderas.
La viscosidad (fluidez) de las lavas arrojadas por volcanes esta controlada por su composición química. Así, lavas más fluidas, o de tipo hawaiano, tienen composiciones ricas en hierro y magnesio y tienen un contenido bajo en sílice. Estas al salir de la chimenea se almacenan en el cráter o caldera hasta desbordarse, formándose ríos de magma que pueden fluir distancias de varias decenas de kilómetros.
Las lavas viscosas tienen un alto contenido en sílice y vapor de agua. Dado que fluyen pobremente, forman un tapón en la chimenea lo que da lugar a erupciones explosivas, aumentando el tamaño del cráter. En casos extremos pueden destruir completamente el edificio volcánico como sucedió durante la erupción del Monte Santa Helena en 1980.
La lava no erupciona siempre desde una chimenea central ya que puede abrirse camino a través de aberturas en los flancos del volcán. Si estas erupciones son continuas pueden dar lugar a lo que se conoce como cono parásito. El Monte Etna tiene más de 200 de estos conos parásitos y algunos de ellos sólo expulsan gases. A estos últimos se los llama fumarolas.
Por lo general los volcanes están asociados a los límites de placas tectónicas, aunque hay excepciones como el vulcanismo de puntos calientes o hot spots ubicados en el interior de placas tectónicas, tal como es el caso de las islas Hawaii, teoría barajada también para el origen del Archipiélago Canario.
Los geólogos han clasificado los volcanes en tres categorías: volcanes en escudo, conos de cenizas y conos compuestos (también conocidos como estratovolcanes).
La lava no erupciona siempre desde una chimenea central ya que puede abrirse camino a través de aberturas en los flancos del volcán. Si estas erupciones son continuas pueden dar lugar a lo que se conoce como cono parásito. El Monte Etna tiene más de 200 de estos conos parásitos y algunos de ellos sólo expulsan gases. A estos últimos se los llama fumarolas.
Por lo general los volcanes están asociados a los límites de placas tectónicas, aunque hay excepciones como el vulcanismo de puntos calientes o hot spots ubicados en el interior de placas tectónicas, tal como es el caso de las islas Hawaii, teoría barajada también para el origen del Archipiélago Canario.
Los geólogos han clasificado los volcanes en tres categorías: volcanes en escudo, conos de cenizas y conos compuestos (también conocidos como estratovolcanes).
Los peligros de los volcanes.
Los volcanes son capaces de producir numerosos peligros geológicos e hidrológicos. Los científicos del INETER, del Servicio Geológico de los EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés), y de otras instituciones alrededor del mundo están estudiando los peligros de muchos de los centenares de volcanes activos y potencialmente activos del mundo. Estos científicos vigilan muy de cerca la actividad de algunos de los volcanes más peligrosos, por lo que están preparados para alertar a las autoridades y/o a la población en caso de que aumente sustancialmente la probabilidad de que ocurra una erupción u otro evento peligroso.
Durante los últimos 200 años, mas de 400 volcanes han hecho erupción una o varias veces. Algunas de estas erupciones han matado miles de personas y causado enormes daños materiales. Las regiones volcánicas más activas del mundo se ubican en el Cinturón de Fuego del Pacifico, que incluye muchas islas del Pacifico Sur, Occidental y Norte, así como el Japón y muchas zonas extensas del borde occidental de América, incluyendo Centroamérica, el Caribe y grandes áreas de la Cordillera de los Andes. Otras zonas volcánicas notablemente activas se encuentran en el oriente y el occidente del Africa y en el Sur del Europa.
Los volcanes producen una amplia variedad de peligros o amenazas capaces de matar gente y destruir propiedades. Las grandes erupciones explosivas pueden poner en peligro a la población y a las propiedades a cientos de kilómetros de distancia y afectar, incluso, el clima global. Algunos de los peligros volcánicos que se describen a continuación, como las avalanchas (también denominados "derrumbes gigantes") o los flujos ( o "crecidas" o "corrientes") de lodo o lahares pueden ocurrir aun cuando el volcán no se encuentre en erupción.
Columnas y Nubes Eruptivas
Una erupción explosiva expulsa hacia la atmósfera fragmentos de roca sólida y fundida (tefra), así como gases volcánicos con una fuerza tremenda. Los fragmentos más grandes de roca (bombas o proyectiles balísticos) pueden caer a distancias de 4 kilómetros del cráter o centro de emisión. Los fragmentos más pequeños (menores a 2.5 mm de diámetro) de vidrio volcánico, minerales y roca (ceniza), se elevan muy alto en el aire, formando una enorme y turbulenta columna eruptiva.
Las columnas eruptivas pueden crecer rápidamente y alcanzar mas de 20 kilómetros sobre el volcán en menos de 30, minutos, formando una nube eruptiva. La ceniza volcánica de la nube puede poner en serio peligro a la navegación aérea. Durante los últimos 15 años, alrededor de 80 aviones "jet" comerciales han sufrido daños por volar inadvertidamente dentro de nubes eruptivas, y algunos de ellos casi se han estrellado debido a fallas en sus motores. Las nubes eruptivas grandes pueden extenderse cientos o miles de kilómetros en la dirección del viento, y producir lluvias de ceniza sobre áreas de gran extensión; el viento transporta las partículas de ceniza más pequeñas a mayores distancias. La ceniza de la erupción de 1982 del volcán mexicano El Chichón cayo sobre un área de mas de 30,000 kilómetros cuadrados en el sur de ese país. La lluvia de ceniza intensa puede colapsar o derribar edificios, e incluso la lluvia menor de ceniza puede dañar cultivos, sistemas electrónicos y maquinaria.
Gases Volcánicos
Los volcanes emiten gases durante las erupciones. Incluso si el volcán no esta en erupción, las grietas del subsuelo facilitan el movimiento de los gases hacia la superficie a través de pequeñas aberturas llamadas fumarolas. Mas del noventa por ciento de todo el gas emitido por los volcanes es vapor de agua, la mayoría de la cual es agua subterránea calentada (proveniente de lluvias y ríos). Otros gases volcánicos comunes son el bióxido de carbono, el bióxido de azufre, el anhídrido sulfhídrico y el flúor. El gas bióxido de azufre puede reaccionar con las gotas de agua de la atmósfera y producir lluvia ácida, lo cual ocasiona corrosión y daños a la vegetación. El bióxido de carbono es mas pesado que el aire, por lo que pude asentarse o mantenerse en áreas bajas en concentraciones letales para la gente y los animales. El flúor, que en altas concentraciones es tóxico, puede ser absorbido por partículas de ceniza volcánica que caen mas tarde sobre el suelo. El flúor sobre las partículas puede envenenar el ganado que se alimenta de pastos cubiertos de ceniza y también pude contaminar los suministros de agua potable.
Las erupciones cataclísmicas como la de 1982 del volcán El Chichón (México), inyectan enormes cantidades de gas bióxido de azufre en la estratosfera, donde se combina con el agua para formar un aerosol (niebla) de ácido sulfúrico. Al reflejar la radiación del sol, estos aerosoles son capaces de bajar varios grados centígrados (º C) la temperatura promedio del planeta por largos periodos de tiempo. Estos aerosoles de ácido sulfúrico también contribuyen a la destrucción de la capa de ozono, ya que alteran los compuestos de cloro y nitrógeno de la atmósfera alta.

Flujos y Domos de Lava
La roca fundida (magma) que emerge o se derrama sobre la superficie de la tierra se llama lava y forma flujos de lava. A mayor contenido de sílice (bióxido de silicio, SiO2), la lava tendrá menor fluidez. Por ejemplo, la lava basáltica con bajo contenido de sílice puede formar corrientes de movimiento rápido (de 16 a 48 kilómetros por hora) o se puede esparcir en amplias capas delgadas de hasta varios kilómetros de amplitud. Desde 1983, el volcán Kilauea de la Isla de Hawai ha estado eruptando flujos de lava basáltica que han destruido casi 200 hogares y han afectado las carreteras costeras aledañas.
En contraste, los flujos de lava de andesita y dacita, mas altos en sílice, tienden a ser espesos y lentos, viajando solamente distancias cortas desde el punto en que son emitidos. Las lavas de dacita y riolita son frecuentemente estrujados fuera del conducto volcánico para formar montículos irregulares llamadosdomosde lava. Entre 1980 y 1986, se formó un domo de lava de dacita en la cima del Monte Santa Elena (Mount St. Helens), Estados Unidos. Este domo alcanzó mas de 300 metros de altura y 1,000 metros de diámetro.
Flujos Piroclásticos (o Flujos Calientes de Ceniza).
Las avalanchas de alta velocidad de ceniza caliente, fragmentos de roca y gas pueden descender por los flancos de un volcán durante erupciones explosivas o cuando un domo de lava que esta creciendo se colapsa y se rompe en pedazos. Estos flujos Piroclásticos pueden alcanzar temperaturas de 900 º C y moverse a velocidades de 160 a 240 kilómetros por hora.
Estos flujos tienden a seguir el curso de los valles, cauces, barrancas y quebradas, y son capaces de derribar y quemar todo en su camino.
Los flujos piroclásticos de densidad menor, llamados surgencias u oleadas piroclásticas, pueden cubrir o saltar fácilmente crestas de mas de 100 metros de altura.
La poderosa erupción del 18 de mayo de 1980 del Monte Santa Elena generó una serie de explosiones que formaron una enorme surgencia u oleada piroclástica. Esta también llamada "ráfaga lateral", destruyo un área de 370 kilómetros cuadrados. Los arboles de 2 metros de diámetro fueron talados como pasto (césped) a distancia de 24 kilómetros.

Deslizamientos o Derrumbes Volcánicos
Un deslizamiento o avalancha de escombros es un movimiento rápido pendiente debajo de material rocoso, nieve y/o hielo. Los deslizamientos volcánicos varían de tamaño, desde movimientos pequeños de escombros poco consolidados hasta colapsos masivos de la cima completa o de los flancos de un volcán. Los volcanes de pendientes inclinadas son propensos a los deslizamientos o derrumbes porque están construidos parcialmente de capas de fragmentos de roca suelta. Algunas rocas de volcanes también han sido transformadas en minerales de arcilla resbalosa debido al constante ataque del agua subterránea ácida y caliente. Los deslizamientos de las pendientes de los volcanes se desatan cuando las erupciones, la lluvia intensa o los terremotos de gran magnitud causan que estos materiales se rompan y se muevan pendiente abajo.
Durante los últimos 10,000 años, por lo menos 2 grandes deslizamientos de escombros provenientes del colapso de una buena parte del volcán que antes ocupaba el lugar del actual Volcán de Colima (México), descendieron violenta y estrepitosamente, cubriendo con sus depósitos el área donde actualmente se encuentran las ciudades de Colima, Comala, y Villa de Alvarez (mas de 300,000 habitantes). El mayor deslizamiento volcánico registrado en tiempos históricos ocurrió durante el inicio de la erupción del Monte Santa Elena (Estados Unidos) el 18 de mayo de 1980.
Lahares
Los flujos de lodo o flujos de escombros que están compuestos principalmente de materiales de los flancos de un volcán se denominan lahares. Estos flujos de lodo, roca y agua, y pueden bajar torrencialmente por los valles, barracas, quebradas y corrientes de agua pueden recorrer mas de 80 kilómetros a velocidades de 32 a 65 kilómetro por hora. Algunos lahares contienen una cantidad tan elevada de detritos (del 60 al 90% en peso), que parecen ríos rápidos de concreto húmedo. Lejos de su fuente, estos flujos pueden inundar con lodo todo a su paso.
Históricamente, los lahares han sido uno de los peligros volcánicos más mortíferos, y pueden ocurrir durante una erupción o incluso cuando el volcán está tranquilo. El agua que crea los lahares puede provenir de la nieve o del hielo que se están derritiendo (en especial, agua de un glaciar derretido por un flujo piroclástico o por una oleada piroclástica), o de lluvias intensas o del rompimiento de un lago situado en un cráter elevado. Los lahares de gran magnitud son un peligro potencial para muchas comunidades ubicadas río debajo de volcanes cubiertos de glaciares como el Nevado del Ruiz (en Colombia).

Las capas de la Tierra
Litosfera
Composición y estructura
La composición de la Tierra en masa en diferentes elementos químicos es:
La composición de la Tierra en masa en diferentes elementos químicos es:

- Hierro: 34,6 %
- Oxígeno: 29,5 %
- Silicio: 15,2 %
- Magnesio: 12,7 %
- Níquel: 2,4 %
- Azufre: 1,9 %
- Titanio: 0,05 %
- Otros elementos: 3,65 %
Cambio constante de la Litosfera:
La Tierra tiene una estructura diferenciada en diferentes capas. Estas capas poseen diferentes composiciones químicas y comportamiento geológico. Su naturaleza puede estudiarse a partir de la propagación de ondas sísmicas en el interior terrestre y a través de las medidas de los diferentes momentos gravitacionales de las diferentes capas obtenidas por diferentes satélites orbitales.
Las diferentes capas en las que tradicionalmente se divide la estructura terrestre son:
Las diferentes capas en las que tradicionalmente se divide la estructura terrestre son:

- Corteza. Es la capa más superficial y tiene un espesor que varía entre los 12 km, en los océanos, hasta los 80 km en cratones (porciones más antiguas de los núcleos continentales). La corteza está compuesta por basalto en las cuencas oceánicas y por granito en los continentes.
- Manto. Es una capa intermedia entre la corteza y el núcleo el cual llega hasta una profundidad de 2900 km. El manto está compuesto por peridotita.
- Litosfera. Es la parte más superficial que se comporta de manera elástica. Tiene un espesor de 250 km y abarca a la corteza y la porción superior del manto.
- Astenosfera. Es la porción del manto que se comporta de manera fluída.
- Núcleo: Es la capa más profunda del planeta y tiene un espesor de 3475 km. Está compuesto de una aleación de hierro y níquel y es en esta parte donde se genera el campo magnético terrestre. Éste se subdivide a su vez en el núcleo interno, el cual es sólido, y el núcleo externo, el cual es líquido.
La tectónica de placas
La teoría de la tectónica de placas -descendiente de la teoría de la deriva continental de Wegener-dice que la corteza terrestre está hecha de fragmentos en forma de placas de distintos tamaños. Las placas se desplazan unas respecto a otras impulsadas por los movimientos de las capas de roca caliente y maleable que se encuentran en el interior del planeta.
Los desplazamientos, roces, choques y separaciones de las placas tectónicas les han permitido a los geólogos explicar muchos fenómenos geológicos que antes se creían independientes (los sismos, el volcanismo, la formación de montañas, el movimiento de los continentes…). Por eso se dice que esta teoría ha sido tan importante para las ciencias de la Tierra como el descubrimiento de la estructura del átomo para las ciencias físicas y la teoría de la evolución para las biológicas.
Las cordilleras meso-oceánicas y las fosas marinas son fronteras entre placas tectónicas. En las cordilleras las placas se separan y por la separación sale magma proveniente del interior del planeta. En las fosas, las placas chocan y una se hunde debajo de otra. En otras regiones una placa pasa rozando junto a otra. Ese es el caso de la falla geológica conocida como falla de San Andrés, que va desde el mar de Cortés hasta el norte de California. Cuando dos placas chocan y no hay hundimiento de una bajo la otra, la colisión arruga el terreno y se forman montañas.
La teoría de tectónica de placas fue propuesta por primera vez alrededor de 1965, pero la comunidad científica se resistió a aceptarla por completo durante varios años. Los científicos son gente muy precavida… quizá demasiado. Las hipótesis no pasan al rango de teorías aceptadas hasta que satisfacen las pruebas más rigurosas de consistencia, objetividad y concordancia con los datos de la observación. Los científicos son como los elefantes, que al caminar nunca ponen una pata en el suelo sin que la primera esté firmemente asentada. Sólo así se puede construir el conocimiento científico sobre las bases más sólidas.

Hoy en día la tectónica de placas está muy bien fundamentada y la comunidad científica la acepta con el mismo grado de certeza que la teoría de evolución por selección natural.
Placas tectónicas en México

Vulcanismo y sismisidad

Sismisidad
¿Qué es un sismo?
Un sismo o temblor es un movimiento vibratorio que se origina en el interior de la Tierra y se propaga por élla en todas direcciones en forma de ondas.
¿Qué es la sismología?
La sismología es la rama de la geofísica que estudia el fenómeno de los temblores que ocurren en nuestro planeta Tierra. Sus principales objetivos son: i) el estudio de la propagación de las ondas sísmicas por el interior de la Tierra a fin de conocer su estructura interna, ii) el estudio de las causas que dan origen a los temblores y iii) la prevención de daños.
¿Por qué ocurren los temblores?
La causa de un temblor es la liberación súbita de energía dentro del interior de la Tierra por un reacomodo de ésta. Este reacomodo se lleva a cabo mediante el movimiento relativo entre placas tectónicas. Las zonas en donde se lleva a cabo este tipo de movimiento se conocen como fallas geológicas (la falla de San Andrés es un ejemplo) y a los temblores producidos se les conoce como sismos tectónicos. No obstante existen otras causas que también producen temblores. Ejemplo de ello son los producidos por el ascenso de magma hacia la superficie de la Tierra. Este tipo de sismos, denominados volcánicos, nos pueden servir de aviso de una posible erupción volcánica.
¿Cómo se mide el "tamaño" de un temblor?
En un principio el tamaño de un temblor se medía únicamente por los efectos y daños que éste producía en un lugar determinado, a lo que se conoce como intensidad del sismo. La escala de intensidad más utilizada es la de Mercalli modificada. Esta escala es útil para zonas en donde no existen instrumentos que registren los movimientos sísmicos (sismógrafos).
Actualmente se usa la magnitud, la cual permite clasificar a los sismos con base en la amplitud de onda máxima registrada por un sismógrafo. El concepto de magnitud de un temblor se fundamenta en que la amplitud de las ondas sísmicas es una medida de la energía liberada en el foco (origen del temblor). La magnitud es un parámetro que propuso Charles F. Richter en 1935 para clasificar los sismos del sur de California, pero que su uso se ha extendido a otras regiones del mundo.
Para medir un SISMO, se utilizan dos escalas: Richter y Mercalli
RICHTER: MAGNITUD = CAUSA
La Escala de Richter mide la magnitud de un sismo. A través de ella se puede conocer la energía liberada en el hipocentro o foco, que es aquella zona del interior de la tierra donde se inicia la fractura o ruptura de las rocas, la que se propaga mediante ondas sísmicas. Es una Escala Logarítmica, no existiendo limites inferior ni superior. De acuerdo a esta escala, un sismo tiene un único valor o grado Richter.Es la medida cuantitativa del tamaño de un sismo en su fuente o foco. Está relacionada con la energía sísmica liberada durante el proceso de ruptura de rocas. Se calcula mediante una expresión matemática, cuyos datos se obtienen del análisis de los registros instrumentales. La magnitud se expresa en la escala de Richter.El sismo más grande, registrado instrumentalmente en el mundo, alcanzó una magnitud de 9.5 Richter el 22 de mayo de 1960 en Chile.
MERCALLI: INTENSIDAD = EFECTO
Es la violencia con que se siente un sismo en diversos puntos de la zona afectada. La medición se realiza de acuerdo a la sensibilidad del movimiento en el caso de sismos menores y en el caso de sismos mayores, observando los efectos o daños producidos en las construcciones, objetos, terrenos y el impacto que provoca en las personas. El valor de la intensidad de un sismo en un cierto lugar, se determina de acuerdo a una escala previamente establecida.A un mismo sismo, con un único grado Richter, se le pueden otorgar distintos grados en la Escala de Mercalli, de acuerdo a la percepción o efectos de ese movimiento en cada punto donde se ha percibido. Esto explica el por qué a un mismo sismo sensible, con un único grado Richter, se le otorgan distintos grados Mercalli en los distintos puntos geográficos donde se ha dejado sentir. (Se expresan en los números romanos del I al XII)Por lo tanto, el uso de la Escala de Mercalli requiere:
Tener en cuenta los efectos que distorsionan la percepción de la intensidad (percepción personal), que depende del lugar en que uno se encuentra: altura, tipo de edificación, tipo de suelo, modalidad de construcción, entre otros factores. Junto con tener presente lo anterior, al momento de precisar la Intensidad, se sugiere consultar a otras personas con qué intensidad percibieron el sismo. De preferencia no deben encontrarse en el mismo lugar.Esta medición cualitativa es la que orienta directamente las acciones de protección civil frente a la ocurrencia de sismos mayores o destructores (terremotos).
lunes, 11 de octubre de 2010
Litosfera.
http://www.youtube.com/watch?v=0mzvijYb_RE&feature=related
El enlace anterior es de un video sobre la estructura interna de la tierra.
Movimiento de Rotación y zonas climáticas.
La distribución de la intensidad de la energía solar varía de acuerdo con la latitud. Para detectar estos cambios se han creado círculos imaginarios que identifican estas variaciones y definen las grandes regiones térmicas.
La zona comprendida entre los 0° y los 27° 27' de latitud entre el trópico de Cáncer al norte y el trópico de Capricornio al sur se denomina cálida, zona en el que los rayos inciden de manera vertical durante más días en el año que en cualquier otra parte del planeta.
la mayor parte de nuestro país se localiza en la zona cálida, por lo que existen dos momentos del año donde el Sol se ubica sobre el cenit (justo por encima de nuestra cabeza). Aunque escuchemos que estos momentos se dan el 21 de marzo y el 22 de septiembre, en realidad cada lugar tiene diferentes fechas de acuerdo con su latitud.
El movimiento de rotación de la Tierra dura 23 horas, 56 minutos y 5 segundos, y se origina por la fuerza de gravedad que atrae nuestro planeta hacia el sol y la resistencia que éste opone. Una de las consecuencias de este movimiento es que en un periodo de 24 horas la Tierra da una cara al Sol, y la otra no; éstas se van alternando, por lo que en una de ellas es de día y en la otra, de noche, por lo que a lo largo del día la temperatura varía. Por ello es necesario dividir a la Tierra en husos horarios y así determinar la hora de un lugar.
Otra consecuencia del movimiento de rotación es la fuerza de Coriolis, que provoca la desviación de los objetos hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el hemisferio sur. Esta desviación que sufren las corrientes marina y los vientos son un ejemplo de esta fuerza.
viernes, 8 de octubre de 2010
Movimientos de traslación y rotación.
Las características de la Tierra y su lugar en el Universo nos permiten entender procesos que conforman el espacio geográfico y que permiten el desarrollo de la vida. algunos factores son el desplazamiento de la Tierra alrededor del Sol en un movimiento llamado traslación y el que tiene la Tierra sobre su propio eje denominado movimiento de rotación.
El movimiento de traslación de nuestro planeta se efectúa en 363, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, a una velocidad de 29 km/s y en dirección oeste-este, al que se le denomina año trópico. Sin embargo, se estableció el año civil que dura 365 días. Para recuperar los minutos perdidos, cada cuatro años civiles se agrega un día al mes de febrero y se le conoce como año bisiesto.
Durante el recorrido por su órbita, la Tierra no recibe los rayos solares de manera uniforme en toda su superficie, porque su eje de rotación está inclinado 23° 27' con respecto a la trayectoria de su órbita; esto tiene como resultado las estaciones del año. Hay dos momentos en los que cada hemisferio llega a su punto máximo de inclinación; a estos momentos de les llama solsticio de verano y solsticio de invierno. Cuando los rayos solares llegan de manera más directa en el hemisferio norte es el solsticio de verano, mientras que para el hemisferio sur será el solsticio de invierno.
Al momento en que ambos hemisferios tienen la misma inclinación se le llama equinoccio; uno marca el inicio de la primavera y otro el de otoño. El día en que se presentan los equinoccios la duración del día y la noche es la misma.
El movimiento de traslación de nuestro planeta se efectúa en 363, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, a una velocidad de 29 km/s y en dirección oeste-este, al que se le denomina año trópico. Sin embargo, se estableció el año civil que dura 365 días. Para recuperar los minutos perdidos, cada cuatro años civiles se agrega un día al mes de febrero y se le conoce como año bisiesto.
Durante el recorrido por su órbita, la Tierra no recibe los rayos solares de manera uniforme en toda su superficie, porque su eje de rotación está inclinado 23° 27' con respecto a la trayectoria de su órbita; esto tiene como resultado las estaciones del año. Hay dos momentos en los que cada hemisferio llega a su punto máximo de inclinación; a estos momentos de les llama solsticio de verano y solsticio de invierno. Cuando los rayos solares llegan de manera más directa en el hemisferio norte es el solsticio de verano, mientras que para el hemisferio sur será el solsticio de invierno.
Al momento en que ambos hemisferios tienen la misma inclinación se le llama equinoccio; uno marca el inicio de la primavera y otro el de otoño. El día en que se presentan los equinoccios la duración del día y la noche es la misma.
Movimiento de rotación y zonas climáticas.
Bloque 2. Recursos Naturales y preservación del ambiente.
Tema 1. Geosistemas.
1.1. Factores astronómicos que influyen en la dinámica de la tierra. Consecuencias de los movimientos de traslación y rotación.
1.2. Litosfera: Tectónica de placas, vulcanismo y sismicidad. Distribución de las aguas oceánicas y continentales.
1.3. Hidrosfera. Dinámica y distribución de las aguas oceánicas y continentales.
1.4. Atmósfera. Capas y circulación general del aire. Elementos y factores del clima. Distribución de los climas.
1.5. Biosfera. Relaciones de la litosfera, atmósfera e hidrosfera con la distribución de la vegetación y la fauna.
Tema 2. Recursos naturales, biodiversidad y ambiente.
2.1. recursos naturales: del suelo, subsuelo, aire y agua; desarrollo sustentable.
2.2. Biodiversidad. especies endémicas y en peligro de extinción; su preservación.
2.3. ambiente: deterioro y protección.
Tema 3. Medidas ambientales en México.
3.1. Políticas ambientales.
Legislación ambiental. Áreas Naturales Protegidas.
3.2. Educación ambiental. Ecotécnias, servicios ambientales, captura de carbono, ecoturismo.
1.1. Factores astronómicos que influyen en la dinámica de la tierra. Consecuencias de los movimientos de traslación y rotación.
1.2. Litosfera: Tectónica de placas, vulcanismo y sismicidad. Distribución de las aguas oceánicas y continentales.
1.3. Hidrosfera. Dinámica y distribución de las aguas oceánicas y continentales.
1.4. Atmósfera. Capas y circulación general del aire. Elementos y factores del clima. Distribución de los climas.
1.5. Biosfera. Relaciones de la litosfera, atmósfera e hidrosfera con la distribución de la vegetación y la fauna.
Tema 2. Recursos naturales, biodiversidad y ambiente.
2.1. recursos naturales: del suelo, subsuelo, aire y agua; desarrollo sustentable.
2.2. Biodiversidad. especies endémicas y en peligro de extinción; su preservación.
2.3. ambiente: deterioro y protección.
Tema 3. Medidas ambientales en México.
3.1. Políticas ambientales.
Legislación ambiental. Áreas Naturales Protegidas.
3.2. Educación ambiental. Ecotécnias, servicios ambientales, captura de carbono, ecoturismo.
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